Una tarde gris y mediocre,
Me encontraba leyendo apuntes de física no tan estupendos,
Cabeceaba adormecido y de repente
Débil a mi oído llegó un ruido
Quizás sea algún amigo, murmuré
Y acercándome abrí la puerta,
Nada ni nadie había esta vez
Me encontraba leyendo apuntes de física no tan estupendos,
Cabeceaba adormecido y de repente
Débil a mi oído llegó un ruido
Quizás sea algún amigo, murmuré
Y acercándome abrí la puerta,
Nada ni nadie había esta vez
Volví a mis lecturas poco entretenidas
Todo era silencio ya.
Y nuevamente como un murmullo, esta vez en la ventana
me acerqué diciendo: Seguro el viento y nada más.
La abrí, la cerré, no había nada. Volví a mis lecturas
Todo era silencio ya, mi pecho imploraba una palabra
Y me atreví a añorar “Secundaria”
Entonces un estruendo y el vidrio que estallaba
Miré hacia el piso y entre los fragmentos, un ladrillo inmemorial
Era joven, bien formado, de agudas facciones
De entre los fragmentos lo tomé
Sobre el televisor me dije, y nada más.
La tarde seguía gris, el vidrio desparramado por el piso seguía
El ladrillo sobre el TV posaba, con postura señorial
Mis apuntes igual que antes
Lo miré apartándome nuevamente de mis lecturas. Dime entonces:
¿Cuál es tu nombre en plutónicas orillas donde habitas? Dime ya.
Dijo el ladrillo “ “
Prendí la tele y revisé mi MSN
No esperaba que esa cosa fuera a hablar tan claramente.
Su respuesta era sencilla, vaga, seca.
Lo miré nuevamente: ¡Me recibiré algún día! ¡Déjame estudiar!
Dijo el ladrillo “ “
Ofuscado entonces tiré mis apuntes y libros en todas direcciones
¡Te burlas de mí! ¡Miserable! ¡Mensajero del infierno! ¡Se que este parcial no he de aprobar! ¡No es eso lo que te pregunto! ¡Contéstame o vete por donde has llegado!
Te suplica mi alma que cuentes
Si con aquel edén tan distante es posible soñar
Dijo el ladrillo “ “
Y aún está ahí solo, inmóvil y callado sobre el televisor
Joven, robusto, bien formado
Me vigila, me persigue, me tortura
Sueña el Newton, el Plank y el Einstein en sus pupilas
Se proyecta como espectro sobre mis apuntes.
Y ya mi alma no se eleva de esa sombra fantasmal.
Todo era silencio ya.
Y nuevamente como un murmullo, esta vez en la ventana
me acerqué diciendo: Seguro el viento y nada más.
La abrí, la cerré, no había nada. Volví a mis lecturas
Todo era silencio ya, mi pecho imploraba una palabra
Y me atreví a añorar “Secundaria”
Entonces un estruendo y el vidrio que estallaba
Miré hacia el piso y entre los fragmentos, un ladrillo inmemorial
Era joven, bien formado, de agudas facciones
De entre los fragmentos lo tomé
Sobre el televisor me dije, y nada más.
La tarde seguía gris, el vidrio desparramado por el piso seguía
El ladrillo sobre el TV posaba, con postura señorial
Mis apuntes igual que antes
Lo miré apartándome nuevamente de mis lecturas. Dime entonces:
¿Cuál es tu nombre en plutónicas orillas donde habitas? Dime ya.
Dijo el ladrillo “ “
Prendí la tele y revisé mi MSN
No esperaba que esa cosa fuera a hablar tan claramente.
Su respuesta era sencilla, vaga, seca.
Lo miré nuevamente: ¡Me recibiré algún día! ¡Déjame estudiar!
Dijo el ladrillo “ “
Ofuscado entonces tiré mis apuntes y libros en todas direcciones
¡Te burlas de mí! ¡Miserable! ¡Mensajero del infierno! ¡Se que este parcial no he de aprobar! ¡No es eso lo que te pregunto! ¡Contéstame o vete por donde has llegado!
Te suplica mi alma que cuentes
Si con aquel edén tan distante es posible soñar
Dijo el ladrillo “ “
Y aún está ahí solo, inmóvil y callado sobre el televisor
Joven, robusto, bien formado
Me vigila, me persigue, me tortura
Sueña el Newton, el Plank y el Einstein en sus pupilas
Se proyecta como espectro sobre mis apuntes.
Y ya mi alma no se eleva de esa sombra fantasmal.
hubiera preferido un cuervo...