martes, 26 de febrero de 2008

viernes, 22 de febrero de 2008

REFRITOS (1) - OJOS TINTOS


Estaba mirando los refritos de los Simpsons y me acorde de un par de textos que tengo tirados por ahí. Sin merecer mucho más que un buen recuerdo de cuando era mucho más chico, lo cierto es que tampoco quiero que se pierdan por ahí.

OJOS TINTOS


Se encontró en la barra del bar de esa esquina
Sobre esa silla con su nombre, ese que no quería que tuviera.
Buscando respuestas en el fondo tinto de un último vaso,
Que distaba de ser el primero,
Se dio cuenta de que su desgracia habría de durar lo que tardara en llegar una nueva.
Sumergido en una juventud pretendida, a la que no pertenecía,
Prefirió ser la voz de la experiencia, que nunca había sido.
Su rostro añejo de tiempo y desencuentros se entristeció cuando su amigo,
El eterno compañero de las mil caras y el trago gratis,
decidió cambiarlo por ese otro cuya botella todavía tenía para convidar.
Olvidando el hecho de que sólo era una noche más,
pretendió que el curso de dicha espina fuera especial.
Cansado entonces de contar sus impresionantes historias de mujeres y dinero, no encontró más que el “fondo” de la noche en el “final” de ese vaso.
Parado, sabiendo que no entendía el porque de sus pesares,
Dejó eso atrás para afrontar su larga travesía.
Dibujando un zig-zag de barro y zapatilla,
Garabateó un camino a esa casa llena de cosas que poco lo llenaban.
Sonrió cómplice antes de cerrar sus ojos tintos,
Al ver como su envidiable vida,
Lloraba esperando ese abrazo que nunca iba a llegar.

//malaprendidos// refritos

jueves, 21 de febrero de 2008

lunes, 18 de febrero de 2008

sábado, 16 de febrero de 2008

FOUCAULT LESSON 3 - CIENCIA, ADAN Y EVA


Lo mejor, digo lo peor fue que aquél era un encuentro esperado. La voz se había corrido; Verdad eso de pueblo chico… la expectativa, todos en la plaza esperando la llegada. Mujeres con sus hijos en brazos, hombres que habían escapado a sus actividades, la muchedumbre colmaba todos los espacios.
Sobre el cadalso, los tres esperaban cómodos y sentados. Sus caras eran plenas y de tranquilidad. Los murmullos se cortaron de un golpe mientras se habría un camino de tierra entre la multitud. Su paso era lento pero de pisada fuerte; El sastre se había esmerado y más de una boca se abrió a su paso. Miró las caras y encontró desconcierto, aprobación, desaprobación, ya nada le importaba, era inmune a todo, a todos era solo él y sus ideas.
La cara de los tres cambió cuando ciencia piso los primeros escalones, no había susto en ellas, si tuviera que definirlas la palabra que me surge es “inquisición”. No alcanzaron a cambiarlas y él ya estaba a su altura. Tenía mucho que decir pero no a ellos, no en ese momento –es en vano- pensó mientras se volvía hacia el pueblo. Los miró unos instantes, respiró hondo y volvió hacia los tres.
-¡No creo en ustedes! ¡No creo en sus creencias! ¡No creo en dios!- Las palabras no eran inesperadas pero igual lograron el alboroto. Los sacerdotes fingieron estar sorprendidos y después fingieron unas risas. Lo segundo fue menos creíble que lo primero. Pero siguieron riendo mientras recorrían la multitud con la mirada.
-Así que no crees en NOSOTROS-
-Así que no crees en nuestro credo, no crees en DIOS-
-Pues no ¡No creo!- y continuó ofuscado –
-Explíquenme los porqué y creeré en ustedes, el porqué de las sequías que terminaron con el fruto de todo mi trabajo, el porque del sol que sale y se pone cada día, el porqué de la peste que ha terminado con tantas vidas. ¡Mientras no me den eso no…-
-¡Son actos de dios! Actos que no entendemos ni entenderíamos porque somos simples mortales…- Lo cortó con un tono mucho más relajado. El del medio se tiró hacia atrás y apoyó los brazos sobre la prominente barriga y siguió -…misteriosos los caminos del señor, pero lo cierto es que esta y existe, que tiene todas las respuestas y que estas serán debeladas si es verdaderamente necesario. Cierto es que nos las haría llegar de alguna manera como cuando…- Los cortó embravecido –Empezamos con toda la perorata y ya lo he dicho ¡No creo en dios! ¡Voy a demostrarlo!- siguieron risas –
-Y ¿Cómo lo vas a hacer?-
-Preguntando, aprendiendo, creando, destruyendo… pero sobre todo ¡Preguntando!- Y antes de dejar que alguno arremetiera se dio la vuelta y se alejó por el mismo camino que había llegado mientras se escuchaba algo de Adán, Eva, de un repollo y un grito de
– ¡Dejame de joder! ¡Voy a volver y voy a demostrar que su dios no existe!-
Y fue así como Ciencia se adentró en el bosque, lejos de todo lo que conocía y ya no quería conocer. Lejos de sus enemigos, lejos de sus amigos, sus verdades y sus mentiras. Pasó los pastos bajos y llegó a lo más espeso para seguir. Se dio cuenta de aquello que los árboles de la vida y los de Ciencia no van por el mismo camino. Encontró a un tal Zaratustra que estaba escondiendo un fiambre por ahí, pero no le importó –Cada uno con sus cosas, sus caminos- Dijo mientras se acomodaba el sombrero como saludando. Se encontró con un tal Darwin y un tal Wallace que le contaron historias que le gustaron. Siguió por esos caminos, luego otros hasta perderse en lo más denso. Cuando se dio cuenta una ardilla le estaba hablando de átomos, muones y no se que otras cosas. Pensó que estaba perdiendo la cordura, pero siguió. Cometió errores catastróficos y luego errores peores tratando de arreglar los primeros, volvió por sus pasos, se enredó con Newton, Einstein, Pascal, Alonso, para tirar apellidos entre tantos otros que hacen a los fines y nosotros, simples mortales jamás conoceremos. Caminó por años y años, que fueron de frío, soledad y para que seguir contando, esto es un blog y usted ya estará cansado…
Ya eran otros tiempos, apenas salió del bosque se dio cuenta que no pertenecía a aquel lugar. Un niño había corrido la voz y fuera de su ropa desgastada, su cara tísica, sus pasos pesados y sus hombros caídos lo demás fue similar. Siguió por el camino de tierra entre la gente y los tres Clérigos que lo esperaban todavía sentados. Comían uvas tranquilos, sabían que habían ganado la apuesta. Lo sabían desde siempre pero querían escuchar las palabras del desdichado que ya subía al cadalso. Recibía golpes de verduras y desperdicios mientras murmuraba algo de –perdónalos, no saben lo que h…-
No hubo preludios, estaba demasiado cansado para todo eso –Tenían razón, he caminado los mil caminos, he aprendidos todos los porque, se todos los “como”, los cuando- miró el piso mientras reveía por última vez aquello de la evolución y el “neo-equilibrio puntual” buscando un error que obviamente no encontraría -… todo indica que dios existe, DIOS EXISTE- Entonces los murmullos pero luego un grito, uno que fue el primero de tantos. -¡¿Por qué dios se llevó a mi marido?! Lloraba y otro siguió -¡Mi cosecha! ¡¿Por qué lo de mi cosecha?! Yo siempre he sido bueno, nunca le he procurado el mal a nadie y ¡Mi cosecha!- ya todo era un griterío -¡Yo no me creo eso de Adán, Eva y una costilla!- Los Sacerdotes se levantaron intentando calmar a la población –Es que los designios de dios// ¡Ni que designios ni que mierda! ¡Mi cosecha! ¡Adán y Eva! ¡Mentiras!- Al ver a los clérigos desesperados Ciencia se dio vuelta y gritando explicó el porque de la muerte del marido de la señora y para cuando terminó ya todos estaban callados así que siguió con el porque de las sequías. Cuando empezaba a explicar lo de Adán y Eva quedó enmudecido como si alguien le hubiera golpeado la nuca. Su mirada estuvo perdida en el horizonte por un minuto que fue de completo silencio, después se volvió hacia los tres que lo miraban agradecidos. –DIOS EXISTE… yo soy su dios hasta que puedan demostrar lo contrario- Ciencia caminó entre la gente que solo miró callada como se alejaba y se perdía en el bosque. Todos quedaron esperando.

Foucault lección 3 > de los mecanismos de Saber-poder.
//malaprendidos//



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miércoles, 6 de febrero de 2008

LA MADRIGUERA Y LA NOCHE

De todos los cortes, el de la tijera y el papel, el de los metales entre si o tantos otros no creo que haya uno más chirriante, uno que exaspere tanto a los pelos en nuestros brazos… y estoy hablando del de un sonido cortando a otro, peor aún, no creo que creo que exista sonido más destructivo para los sentidos que el de un sonido cortando esa ausencia total de sonido que es el silencio. Y ni pensarlo si estamos hablando de ese silencio particular, ese de la noche platense. Esa ausencia de sonidos, o presencia de algunos y solo algunos; Esos permitidos por la estética de la noche, ya sea el rugir de una moto de vez en cuando, el frenazo de un automovilista desprevenido, el cotorreo de un grupo de amigos que pasa caminando, hasta algún grito esporádico. Pero este grito no era de esos que acompañan con la estética de la noche y la ciudad. Este grito cortó chirriante con ese silencio de sonidos permitidos. Y entonces la salida del sueño, y el roedor (para suponer que no eran roedores) en la madriguera su madriguera, su seguridad. Los pelos erizados de la piel y ese momento extraño donde lo surrealista se entremezcla con lo otro y un ..xilio para luego un ¡Auxilio! Y otro más y el despertar agitado de cuando la violencia nos toca las puertas del sueño dentro de nuestra madriguera, nuestra “felicidad/seguridad” y ¡Auxilio! De voz desgarrada, evidencia de un suceso nefasto ¡Auxilio! Y la cabeza del recién levantado, que ya alerta sale de ese estado de entresueño y presta atención desde los pies de la cama. ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Alguien llame a la policía! ¡Auxglll! La desesperación y el llanto que superan al grito y entonces una intermitencia de silencio ¿Habrá terminado? Para luego volver a empezar, rasguñando el oído la violencia, la perturbación, la falta de estética del silencio que ya no es y entonces plantea la duda. ¿Violación? ¡Auxilio! Y la imaginación que hace lo suyo ¿Robo? ¡PABLO! ¡PABLOOO! ¿Robo y muerte? Y entonces un “por favor que termine” y el instinto de conservación y alguien irá o ¿Yo tendría? Y el saber que tendría, luego el cargo de conciencia –podría hacer algo- y si no lo hace –nadie se da cuenta- y el momento intimo de hacerse el dormido ¡Auxilio alguien que me ayude! ¡Pablooo! (desgarrada y llanto) para mentirse a uno mismo. ¿Salir de su seguridad, de su madriguera? ¿Quién la mando a andar a esas horas por la calle? ¿Violación? ¿Quién la mando a cagarme la noche? ¿Soy suficiente? Que difícil que es mentirse a uno mismo y ¡Auxilio! Los pantalones por la mitad y las sirenas y entonces esperar un poco y el silencio, el de la sirena y el grito. ¡Silencio al fin! Silencio permitido. El reloj que marca las tres y volver a la cama, más tranquilo, el pasado esta a cargo de otros y entonces acostarse. Pero las vueltas en la cama, inevitables en la humedad la noche, la humedad de la duda, del ¿Que habrá pasado? Y de la futura dependencia del diario matutino para evadir el cargo de conciencia o sufrir las consecuencias. Ya no se sintió tan seguro en la “seguridad” de la madriguera, la violencia había tocado su puerta y él se había mostrado débil muy débil, demasiado para su conciencia.
Seguro no fue el único que miró el diario a primera hora de la mañana.

//malaprendidos//

domingo, 3 de febrero de 2008

viernes, 1 de febrero de 2008

GOTAS, MERECIDOS E INMERECIDOS

Ya lo se, no vuelvas a reprocharme. Para algunos no es tiempo de llanto. No me culpes por jugar los juegos que alguien dispuso. No me culpes por querer jugar o tener miedo de dejar. Los errores fueron demasiado tuyos y muy míos para estar echando culpas. Si me enredo ahora es solo bajo las sabanas, siempre con el cuidado de dejar al delator en la mesita de luz. No voy a disculparme por haber aprendido ciertas cosas…
Ya lo decía Joaquín, el corazón a los pies de la cama y entonces si, disfruta mi sexo que yo voy a disfrutar el tuyo, nada más. Vamos, tampoco es para tomárselo a tanto, que la dignidad duele solo la primera vez que se pierde. Ya somos grandes para saber que no hay merecidos o inmerecidos… que la vida corre y nosotros en ella solo una gota de Cortazar, decidiendo si nos soltamos o colgamos un rato más pa ver que onda, creyendo que podemos decidir. Y ya estamos grandes para creer, pero creamos que esto es un juego y hay gotas, merecidos e inmerecidos… creamos por creer que no cuesta nada, que por lo menos a mí hoy no me cuesta nada. Ya lo se, no vuelvas a reprocharme, para algunos no es tiempo de llanto.
//malaprendidos//
a personas como el pelau, perdon lo se, estoy escuchando demasiados canta-autores... ya va a pasar aguante aguante...